"Mañana, tal vez, tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados, pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear". MAHATMA GANDHI

viernes, mayo 13, 2011

Opiniones interesantes

RECLAMACIONES DE LOS MILITARES RETIRADOS Y PENSIONADOS SOBRE EL SISTEMA DE SALUD AL GOBIERNO NACIONAL
de Centro Sociopolitico Acore, el jueves, 12 de mayo de 2011 a las 11:27
RECLAMACIONES DE LOS MILITARES RETIRADOS Y PENSIONADOS SOBRE EL SISTEMA DE SALUD AL GOBIERNO NACIONAL
Los militares en retiro y pensionados aportamos el 47% del presupuesto para los servicios de salud, somos la cuarta parte de los usuarios dispersos en todo el país pero constituimos la población más vulnerable a quebrantos de salud y enfermedades crónicas y terminales a causa de la edad y por consiguiente quienes más necesitamos de un servicio de salud oportuno y eficiente.
• La salud asistencial debe ser la primera prioridad y el gobierno debe asumir el costo total de la infraestructura y de los servicios para la salud operacional y los traumas de guerra.
• La incorporación masiva de miles de soldados profesionales sin previsión de infraestructura y recursos para la atención de salud de sus padres, esposas, compañeras hijos e hijastros sin preexistencias, sobrepaso hace muchos años la capacidad del servicio de salud de los militares.
• Los militares no tenemos sistema único y solidario de salud como lo tienen todos los colombianos, ni opción de sustituirlo por otro, nos lo cambiaron por tres servicios de sanidad militar, uno en cada fuerza exclusivos e independientes entre sí y un ente burocrático inoperante que administra a discreción el 48% de los recursos.
• Exigimos el cumplimiento de la ley 353/97, el sistema debe tener la unidad e independencia que ella determina, descentralización administrativa regional con autonomía, con integración funcional de los recursos y capacidad de aprovechar los servicio de la red externa para atender oportunamente a sus afiliados y beneficiarios.
• “EL SISTEMA DE SALUD MILITAR Y POLICIAL GRANTIZARÁ LOS SERVICIOS DE SALUD DE IGUAL CALIDAD A TODOS SUS AFILIADOS Y BENEFICIARIOS INDEPENDIENTEMENTE DE SU UBICACIÓN GEOGRAFICA, GRADO O CONDICION DE UNIFORMADO O NO UNIFORMADO, ACTIVO O RETIRADO O PENSIONADO…”. Reza la Ley 352/97, en el Tít. I, Cap. I, Art. 4, Lit. c).
• El HOMIC debe figurar en la ley de seguridad nacional como parte integrante del sistema de defensa nacional y el gobierno debe apoyar y sostener su alistamiento como reserva estratégica en salud para la atención de catástrofe o calamidad pública y asumir el pasivo pensional como lo hizo con los demás hospitales públicos.


Bg. Guillermo Bastidas Ordóñez
Representante de los oficiales de las FFMM en retiro y pensionados
Ante el comité de salud de las FFMM.


Ricardo Puentes Melo
La paliza que le da Vargas Quemba al guerrillero Leon Valencia, es para disfrutarla. Sin una grosería, sin levantar la voz, solamente diciéndole una verdad tan sencilla como contundente, Vargas hace que el guerrillero indultado comience a encorvarse en su silla y a tartamudear avergonzado... Ruédenlo.. No tiene desperdicio.
Fernando Vargas denuncia que la Ley de Víctimas es inconstitucional porque discrimina treinta años de victimas producidas por los grupos armados comunistas de esa época; es violatoria de los DD.HH.
Le exige al desmovilizado guerrillero del ELN, que respete y no desconozca a las víctimas del grupo guerrillero que el milito.
La Ley de Víctimas reconoce el Conflicto armado, y desconoce las Víctimas de la guerrilla.

EL EMBRUJO TERRORISTA

José Obdulio Gaviria
Por José Obdulio Gaviria

En septiembre del 2002, terroristas atacaron una población nariñense. Uribe, alertado, se puso al frente del contraataque: -Que despeguen los helicópteros que están en Cali -ordenó. -No se puede, señor Presidente, los helicópteros son del ‘Plan Colombia’, exclusivos para luchar contra la droga, no para el ‘conflicto armado’. Incrédulo, Uribe dijo que las tropas llegarían a defender a la comunidad en lo que fuera: “a pie, en mula, en camioncitos”, mientras levantaban la absurda restricción. Teóricos zurumbáticos calificaron por años a las Farc como ‘oposición armada’ e indujeron a hacer declaraciones de neutralidad y a admitir delegados o ‘diplomáticos’ del terrorismo.

Los antecesores de Uribe dedicaron sus mejores esfuerzos a ‘amansar’ a los terroristas y a intentar una ‘solución negociada’. Una carta de Samper al canciller de Alemania, Kohl, es tan tierna con los terroristas, que parece que le estuviera hablando de algún sobrino díscolo: “Su Excelencia: la actividad de la guerrilla continúa ofreciendo las mayores dificultades, sin que las propuestas de reconciliación hayan sido consideradas. Estimaríamos de conveniencia (…) propiciar un diálogo útil y constructivo (con Farc y Eln) que permita alcanzar un sano entendimiento y la paz duradera”.

Palabras apaciguadoras inmovilizan a las tropas. Ciudadanos de más de 200 municipios quedaron desprotegidos, sin cuarteles de policía, porque las Farc los destruyeron. Parodiando a Maquiavelo, el caos se acentuó, porque a un príncipe débil sucedió otro más débil; 40.000 kilómetros de territorio fueron despejados y los habitantes, abandonados a su suerte. Pero esa guerrilla a la que muchos adularon y trataron como ‘fuerza insurgente’, representante de reivindicaciones populares, embrión de un nuevo Estado (The Washington Post calculaba que triunfaría en cinco años), la guerrilla, digo, desilusionó a todos con su catadura asesina y vandálica.

 
Ernesto Samper y Piedad Córdoba

Con Uribe, el cuento de que estábamos en una guerra civil o conflicto interno armado se difuminó: el tal mando unificado mostró ser una caterva que nunca se reunía o fingía ‘Plenos virtuales’; lo del control territorial era una ilusión que se desvaneció, pues cuando el Estado decidió regresar a los municipios, salieron despavoridos. Y lo único que aprendieron las Farc de DIH fue que una fuerza beligerante podía tomar ‘prisioneros de guerra’. Creyéndose tal, secuestraron soldados y policías y los ofrecieron como mercancía de canje para ‘intercambios humanitarios’.

Con Uribe se acabó el lenguaje diplomático, melifluo y condescendiente. Un impuesto de patrimonio financió la reconstrucción de los cuarteles y los policías regresaron. Varias oenegés nacionales y extranjeras pusieron el grito en el cielo e intentaron impedirlo, alegando que un ‘actor del conflicto interno’, la policía, no podía instalarse en medio de los civiles (ajenos al conflicto); que eso equivalía a usar la población civil como ‘escudos humanos’, en franca violación del DIH. ¡Uribe no respeta el principio de distinción!, dijeron.
Cuando supieron que, además, la policía tenía instrucciones de conformar grupos de cooperantes; pagar recompensa a informantes; y que se conformarían batallones de soldados campesinos, los expertos ‘conflictólogos’, como viudas orientales, rasgaron sus vestiduras y arrancaron sus cabellos, gritando que Uribe no sabía o no quería saber nada de DIH. Fue cuando él les respondió: “¡No reconozco en los grupos violentos (ni guerrilla ni paramilitares) la condición de combatientes; mi gobierno los señala como terroristas!”.

Hay señales ominosas de que estamos regresando al embrujador lenguaje que ya alguna vez nos impuso el terrorismo. ¿Será que al perro sí lo capan dos veces?

Mayo 11 de 2011

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